Ser un buen estudiante quiere decir que se tiene capacidad para pensar, para razonar.
Pensar se considera parte del aprendizaje porque el razonamiento no se da automáticamente junto con la inteligencia. Se trata de una entidad separada.
Razonar y pensar es una habilidad y, por tanto, hay que desarrollarla para alcanzarla. El pensamiento se ha de alimentar y usar todo lo que podamos en nuestra etapa de estudiantes para hacerlo crecer porque de esta manera dará lugar a una gran mente cuando seamos adultos.
Os damos algunos consejos útiles para que podáis desarrollar una mente fuerte y ser un buen estudiante:
1. Evalúa tus acciones y calcula las consecuencias. Antes de realizar una acción debes pensar en las posibles consecuencias que puede acarrear. No actúes por impulso. Aprendemos cuando experimentamos las cosas, esto se llama aprendizaje aplicado. Pero nuestras acciones pueden ir en dos sentidos; pueden obtener un buen resultado o un mal resultado. Para ser un buen estudiante lo que debemos hacer es ser capaces de medir las acciones a las que tenemos que hacer frente y pensar en las las consecuencias, sean las que sean. Pensar antes de actuar.
2. Daydream. Soñar despierto. Esta actividad, que a veces es recriminada, sin embargo puede producir una mejor y más profunda visión sobre la vida y sobre cosas sobre las que rara vez pensamos. Hay que experimentar, aunque sea con la mente, lo que queremos y definir qué va a pasar. Esta faceta desarrolla la creatividad de la mente. Dicen que soñar despierto es sólo una molestia y perturbación, pero en realidad es todo lo contrario.
3. Responde a las preguntas que te hacen reflexionar.Tienes que desafiar el límite de su mente, aunque lo veas todo confuso y no entiendas porqué se producen las cosas. Tienes que analizar si las respuestas que te planteas ante preguntas concretas son las adecuadas y si responden a esas preguntas. Quizás te haya pasado en más de una ocasión que, cuando no entiendes que pasa a tu alrededor tu mente se nubla, reaccionas como si lo vieras todo borroso. Esta es una sensación normal, no te preocupes, ocurre muy a menudo cuando estamos estudiando. No obstante se puede salir de este fenomenal embrollo. Para ello vete desenredando poco a poco la madeja. Intenta explicarte a ti mismo si lo que te preguntas son las cuestiones adecuadas o debes coger otro camino.
4. Aprende a inventar. Tienes que descubrir cómo hacer las cosas a tu manera e inventa cómo hacerlas usando diferentes métodos. Así tu mente puede plantearse diferentes caminos hacia la misma dirección. Para ello es fundamental no quedarse con la primera solución que se nos ocurra ante un problema. Esta es una buena manera de decir que ante cualquier camino que elijas, nunca te perderás, pues todos llevan a la misma solución. Seguir leyendo →


